La Ruta del Emperador Carlos V: una oportunidad para la Comunitat Valenciana
El castillo de la Atalaya de Villena es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.
Europa no se construye únicamente desde Bruselas. Se construye también desde abajo, desde lo local, desde la memoria viva de los territorios. Esa es una de las lecciones más duraderas del pensamiento europeo de posguerra. El filósofo y activista Alexandre Marc, uno de los grandes teóricos del federalismo europeo del siglo XX, lo formuló con precisión: la federación europea no puede construirse solo mediante tratados e instituciones; requiere ciudadanos formados en el conocimiento de un patrimonio común, de una historia compartida hecha de encuentros, conflictos y reconciliaciones.
Las Rutas Culturales del Consejo de Europa son, desde 1987, uno de los instrumentos más coherentes con esa visión. No son directivas comunitarias: son redes voluntarias de entes locales y asociaciones que deciden cooperar porque comparten un hilo histórico común. Son, en ese sentido, una forma de federalismo cultural desde abajo: sin transferencia de soberanía, sin reforma de tratados, pero con el efecto concreto de hacer que un vecino de Orihuela, uno de Gante y uno de Nápoles descubran que su historia local forma parte de algo más grande.
Además, los beneficios prácticos de la adhesión son concretos. Las rutas impulsan, a través del turismo cultural, las economías locales, apoyan a las pequeñas y medianas empresas y generan flujos turísticos de alto valor añadido, especialmente en municipios rurales o de tamaño medio que difícilmente compiten en los circuitos del turismo de masas.........
