La identidad
Entraeta del Mig Any de Moros y Cristianos de Elche / Matias segarra
La identidad es un concepto ontológico tanto como un registro administrativo. Este, el documento nacional de identidad, el popular D.N.I., acompaña al titular para identificarlo cuando es requerido para ello en mil y una operaciones de la vida ordinaria; no digamos de la extraordinaria. La cédula prueba nuestro nombre y apellidos, nacionalidad, fecha de nacimiento, domicilio y nombre de padre y madre. En otros tiempos se mencionaba también el estado civil, lo que podía plantear alguna situación embarazosa en hoteles con recepcionistas metomentodos, escrupulosos en la observancia de la ley; pero eso ya pasó. El D.N.I. es, y así debe ser, minimalista.
El individuo ¿debe ser también minimalista al preguntarse por su identidad? Sin duda hay sujetos que pasan de la cuna a la tumba sin mayores precisiones que las de su cédula. Pero escarbar en lo que uno es, de donde viene y con qué y quién se identifica es una operación que enriquece -al mismo tiempo que perturba- la percepción que tenemos -y tienen los demás- de nosotros. Ahí nos damos de bruces con la identidad ontológica, para la que no siempre estamos preparados.
Una buena amiga, originaria de un país hispanoamericano, hablando un día, copas por medio, con un ilicitano de probado arraigo local, se refirió a la población indígena de Elche para halagar sus virtudes; pero la calificación de indígena le pareció al interlocutor tan ofensiva que saltó como pantera herida sobre quien solo quería agradar con sus palabras. Bueno, matizó mi amiga, realmente ustedes son indígenas mestizos. Ahí acabó la reunión. No quiero imaginar su reacción de........
