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El verbo exacto no era administrar

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23.07.2026

Rimbaud sentenció que "la verdadera vida está ausente e hizo bandera de la urgencia de cambiar la vida". Con ello expresaba la necesidad de reinventar la existencia y de romper con la pasividad de una vida rutinaria y sin horizonte. Sería André Breton quien, décadas después, trazaría el puente definitivo entre esa rebelión íntima y la acción política al proclamar: "Transformar el mundo", dijo Marx; "cambiar la vida", dijo Rimbaud: para nosotros estas dos consignas son una sola. 

Así, un siglo más tarde de los versos del poeta, en 1971, ese anhelo emancipador dejó de ser un poema para transformarse en un proyecto político de mayorías. Las fuerzas progresistas francesas asumieron el desafío de unirse bajo el histórico Programme commun. El programa con el que sellaron aquella alianza y alcanzaron el poder en 1981 se tituló, precisamente, Changer la vie (Cambiar la vida, aquí y ahora). 

Esa es la ambición que nos falta hoy. ¿Somos capaces de imaginar un mañana que nos empuje a cambiar el presente? El peligro de perder la imaginación política es que nos deja paralizados, esperando pacientemente el colapso del orden neoliberal, que no tiene ninguna intención de suicidarse. Llevamos años diagnosticando la muerte del neoliberalismo, pero nos equivocamos de verbo: el orden neoliberal no está muriendo, está mutando. 

Los grandes tratados de libre comercio están cediendo el paso a las guerras comerciales, los aranceles y un proteccionismo feroz. La vieja retórica de la cooperación internacional y los derechos humanos ha sido barrida por el auge de nacionalismos excluyentes y un giro autoritario a nivel global. El neoliberalismo está dejando atrás su fachada alegre y consumista para mostrar su rostro más crudo: un modelo de exclusión, represión y violencia. Los valores democráticos que antes simulaba defender se están derribando por completo (si es que alguna vez existieron realmente). Sin embargo, mientras algunos cimientos de este orden se transforman, otros permanecen intactos: la defensa de la acumulación de riqueza, la desigualdad estructural como único motor de crecimiento para unos pocos a costa de las mayorías y, en definitiva, el culto al capital y el trabajo concebido como mera explotación. 

Administrar las ruinas no es 'cambiar la vida'

El proyecto neoliberal forjado en los años setenta muestra síntomas de fatiga y agotamiento. Se está replegando hacia un........

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