Son los hechos, y no las palabras, los que crean (y destruyen) la confianza
La confianza es la materia prima de las sociedades, y más aún de las sociedades democráticas. En la actualidad ese preciado elemento está en horas bajas. Se mire donde se mire se comprueban mínimos históricos de confianza en las instituciones, en los agentes de intermediación e incluso en nosotros mismos como sociedad.
Quienes se dedican a cuestiones públicas, y en especial a la política, saben que construir confianza es la única manera de que las cosas vayan bien. Y saben también que es un material muy sensible; puede tardar décadas en construirse y se dinamita en un segundo. Así las cosas, una de las formas más eficaces que se conocen de crear confianza es pasar de las palabras a los hechos.
Autos como el dictado por el juez Peinado en relación a las medidas cautelares impuestas a Begoña Gómez y su asistenta, Cristina Álvarez, dinamitan la confianza en una institución esencial, nada menos que la justicia. Si ya la ciudadanía la valoraba por debajo del cinco, en los últimos años se comprueba cómo la desconfianza crece más entre los progresistas que entre los conservadores (aquí pueden ver los datos que ofrece el profesor Coller y aquí un estudio de More in Common, con similares conclusiones).
Si hay hechos que destrozan la........
