¿Una buena persona defiende a la ultraderecha?
Cuando preguntas a una madre o a un padre qué van a ser sus hijos de mayores, puede haber muchas respuestas, pero una es muy común: “que sean buenas personas”. Incluso se enfatiza: “eso es lo principal”. Es complicado que una persona adulta no se considere, al menos a sí misma, una buena persona. De hecho, suele aspirarse a ser mejor. Y es que la expectativa y percepción individual de la mayoría de la ciudadanía sobre nuestra propia bonhomía es muy positiva.
En principio, nadie aspira a ser racista, homófobo, machista u odiador profesional. Sin embargo, no dejan de crecer las opciones políticas que difunden odio y que basan su discurso en atacar a los colectivos más vulnerables. Valores que defienden la vuelta a un pasado que fue terrorífico para la mayoría de la sociedad.
¿Por qué cada vez hay más personas dispuestas a defender en la esfera colectiva principios muy alejados de lo que consideran aceptable en el ámbito personal? Concretando, ¿por qué una persona que no querría hijos machistas vota a VOX? ¿Por qué alguien que no aspira a ser racista vota a Junts, a PP o a VOX?
¿Por qué si nadie aspira a ser mala persona hay cada vez más gente dispuesta a meter en las urnas la papeleta de los sembradores de odio hacia migrantes, mujeres, pobres, gais, lesbianas, transexuales o defensores del medio........
