La igualdad no es moneda de cambio
El feminismo y la igualdad no se venden ni se compran. No son derechos a la carta ni conceptos moldeables según la conveniencia política. Lo que debería ser un consenso democrático básico vuelve a plantear una pregunta incómoda en la política española: hasta qué punto pueden adaptarse los principios igualitarios a la gobernabilidad sin debilitar su credibilidad.
La trayectoria reciente de María Guardiola, presidenta en funciones de Extremadura, ejemplifica esta tensión. Su evolución discursiva entre 2023 y 2026 refleja cambios de posición que sitúan la igualdad en el centro del debate político.
En junio de 2023, Guardiola defendió que no permitiría la entrada en el Gobierno de quienes niegan la violencia machista. Aquella afirmación marcó una línea política clara y generó expectativas sobre el lugar que ocuparía la igualdad en la acción de gobierno. Sin embargo, esa posición se matizó rápidamente en el marco de la negociación.
Tras las elecciones de diciembre de 2025, la aritmética parlamentaria vuelve a situar ese debate en primer plano. Con el apoyo de la ultraderecha como elemento decisivo para la investidura, reaparece una cuestión de fondo: qué........
