Los sionistas me han denunciado
“¿A quién vas a creer, a mí o tus propios ojos?”. Esta pregunta que podría ser el reclamo publicitario de la última IA generativa creadora de imágenes fue enunciada por Chico Marx en Sopa de Ganso produciendo el pasmo de la Sra. Dumon y la carcajada de los espectadores ante una escena de cama sin sentido. También podría ser el lema del aparato propagandístico israelí.
Si le preguntas al gobierno de Netanyahu y a sus defensores, la hasbará se trata de las explicaciones necesarias que debe desplegar Israel para defenderse de las narrativas hostiles. Si le preguntas a cualquier otra persona, la hasbará no es más que la mayor maquinaria de propaganda del mundo. Cuenta con decenas de tentáculos encargados de desinformar con el fin de orientar a la opinión pública internacional y congraciarla con los intereses israelíes.
Por ser honestos, no se puede adjudicar a Netanyahu la creación de este gigante de la manipulación. Aunque el actual dirigente israelí la perfeccionó y adaptó al entorno digital, sus orígenes intelectuales se encuentran en Theodor Herzl y la necesidad, afirmaba el fundador del sionismo, de realizar labores de persuasión entre las potencias mundiales para conseguir apoyo. Su sucesor, Nahum Sokolov, será quien ponga la primera piedra al poner en marcha en Londres una red........
