Periodistas
No son ni más ni menos honestos que los agentes de seguros o los guardas forestales. No son ni más ni menos cultos que el personal de administración de los hospitales o los técnicos informáticos. No son ni más ni menos inteligentes que los recepcionistas de los hoteles o los abogados. En la práctica totalidad de los casos, su éxito profesional no depende de la verdad y relevancia de las noticias que transmiten a la ciudadanía, sino de la verosimilitud con las que las transmiten, la confirmación ideológica que el espectador siente al escucharlas, los likes y la atención que obtiene gracias a su estilo. Quitando casos heroicos —que no son más frecuentes que los que encontramos entre los profesores de matemáticas o los anatomopatólogos—, hacen lo que les conviene.
Forman parte del show. Tienen poder, pero no tanto.........
