El “biengestar” común
05 de abril 2026 - 03:08
Qué no hiciste para enterrarme, pero olvidaste que yo era una semilla”. Este verso de Dinos Christianopoulos podría servir como declaración de resistencia de muchos pueblos. Pueblos que, durante siglos, han tenido que defender su identidad frente a un modelo que, en nombre de la globalidad, ha tendido a uniformar, a convertir la diferencia en amenaza. Ese impulso —profundamente ligado a dinámicas de poder económico y político— ha intentado imponer una idea de progreso relacionada con el desarraigo. Pero ¿cómo pretender que el ADN de una semilla no intente cumplir con su misión? Hay algo que ese modelo olvida: lo humano no es completamente moldeable. Ni predecible.........
