El día que el diésel llegó a 18 bolivianos: Radiografía de una crisis inevitable
Bolivia tiene un problema que durante muchos años se intentó esconder detrás de una palabra políticamente cómoda: subsidio, pero un subsidio hace desaparecer el costo real de un producto, alguien siempre termina pagando la diferencia.
El D.S. 5676, promulgado el 16 de agosto intenta, enfrentar precisamente ese problema. Su objetivo es reducir la carga fiscal que representa para YPFB importar y es comprar a precios internacionales y venderlos en el mercado interno a precios regulados subsidiados.
La nueva medida establece un precio referencial inicial de bolivianos 18 por litro para usuarios directos, clientes, directos y grandes consumidores, mientras mantiene el precio regulado para los demás consumidores. A primera vista parece una medida sencilla, pero detrás de esos bolivianos 18 existe una decisión económica de enorme importancia para el futuro del país.
El problema aparece cuando el Estado compra caro y vende barato; Supongamos que importar 1 L cuesta cerca de 18 bolivianos, Pero el consumidor paga 9,80; por eso el problema no es solo de surtidores, Es un problema que involucra déficit fiscal, dólares, reservas, Inflación y sostenibilidad de las finanzas públicas.
Desde esta perspectiva, el D.S. 5676 tiene una lógica económica correcta: no es posible mantener indefinidamente un combustible importado a precio internacional y venderlo internamente muy por debajo de su costo.
El decreto puede ayudar a reducir la presión financiera sobre YPFB. Esto puede mejorar además su flujo de caja y reducir la necesidad de que el Estado cubra permanentemente la diferencia. También introduce algo: que la economía necesita una señal de precio. Cuando el producto es demasiado barato de manera artificia, se consume más y se desperdicia más. Cuando su precio se acerca a su costo real las personas y empresas tienen mayores incentivos para ahorrar, ocupar con más eficiencia y utilizar tecnología menos dependiente del combustible. Hasta aquí el decreto tiene sentido, pero aparece el problema: el gran peligro los dos precios para el mismo Diesel.
El decreto crea en la práctica dos mercados: un consumidor que puede acceder al combustible regulado, y otro consumidor, dependiendo de su categoría y volumen tendrá, que pagar el precio referencial. Inicialmente, hablamos de una diferencia de aproximadamente 8,20 por litro y aquí debemos detenernos Porque 8.20 por litro es una diferencia enorme cuando se manejan........
