Cien años de impunidad
Antes de entrar en materia, una deuda. Gracias a Quinto Color y a quienes produjeron “El 8.000” por devolverle al país un expediente que preferimos archivar. Sin ese recordatorio esta reflexión no existiría. Y la coincidencia no es menor: mientras Netflix cerraba, a finales de agosto, la adaptación de “Cien años de soledad”, HBO Max estrenaba El 8.000. Macondo y el Proceso 8.000 salieron al aire casi juntos. La ficción terminó su ciclo. La impunidad, no.
No hace falta reconstruir el libreto. Dineros del Cartel de Cali en la campaña de Ernesto Samper, operadores condenados, presidente absuelto por la Cámara. 30 años después, el expediente vuelve a la pantalla y nosotros volvemos a hacer lo que mejor sabemos: mirar, comentar y seguir. García Márquez lo advirtió en la última línea: las estirpes condenadas no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra. Colombia leyó la novela, la celebró y no la entendió. No tenemos cien años de soledad. Tenemos cien años de impunidad.
Lo antropológico no está en el delito. Está en la ceremonia que lo envuelve. Cada generación colombiana hereda el mismo libreto: aparece el escándalo, se nombra al tesorero, se protege al beneficiario, se inventa una fórmula -”fue a mis espaldas”, “fue un golpe blando”, “fue lawfare”- y la........
