¡Vamos por una mejor ciudad!
Santa Marta está llamada, desde la revitalización urbana, a gestionar su propia transformación, en lo que ayuda reflexionar sobre su futuro, sensibilizarse sobre sus desafíos y oportunidades urbanísticas.
Santa Marta debe y tiene que empezar a pensar en la necesidad, imperiosa por demás, de consolidarse como una mejor ciudad, empresa mayúscula que requiere de un enfoque integral soportado en distintos factores, entre ellos una movilidad sostenible, la revitalización de su espacio público, la acción climática y la participación ciudadana, ejes que garantizan un desarrollo urbano equitativo, seguro y preparado para el porvenir.
Bases estratégicas las dichas que deben lograrse en decir de expertos, con una movilidad multimodal y sostenible, priorizar el transporte público masivo, la infraestructura para bicicletas y el espacio peatonal sobre el vehículo particular, reduciendo así los tiempos de viaje y la huella de carbono; revitalización urbana y vivienda implementando estrategias de desarrollo orientada al transporte y renovación urbana que integren vivienda, empleo y zonas comerciales, evitando la expansión descontrolada y protegiendo el patrimonio.
Infraestructura verde y resiliencia (aumentar el índice de espacio público efectivo por habitante mediante la creación y protección de bosques urbanos, parques lineales y huertas comunitarias que mitiguen el cambio climático); seguridad y cohesión social (diseñar entornos urbanos iluminados, accesibles y vigilados naturalmente (diseño urbano con enfoque de seguridad) para asegurar el bienestar, la confianza y la igualdad de oportunidades); gobernanza y participación (fomentar una cultura ciudadana activa y transparente donde la sociedad participe en la toma de decisiones, desde presupuestos participativos hasta la vigilancia de los recursos públicos), amén de los necesarios avances y demás crecimiento, progresos y plenos desarrollos, en salud, economía, educación, infraestructura integral, recreación, deportes, cultura, ambiente y todo lo inherente a la administración pública en su conjunto.
Interesa en todo lo cual y como aporte significativo en la construcción de la mejor ciudad que queremos y necesitamos, apropiarnos de ella, no desde un discurso excluyente, sino desde la comprensión que es nuestra ciudad, a lo largo de su desarrollo histórico el fruto de innumerables conexiones culturales, punto desde donde podemos forjar el respeto hacia ella y sus pobladores, lo que se verá reflejado en las grandes y pequeñas acciones del diario vivir, lo mismo que ayudándonos entre todos, volcarnos a la gente, a nuestros vecinos más cercanos y a quienes se han visto obligados a abandonar sus territorios, en la certeza que cada ayuda mejorará la situación actual de la ciudad que junto con su entorno tenemos juntos que ayudar a lo construir.
Participando activamente como ciudadanos importa ayudar a generar sentido de pertenencia y crear una cultura ciudadana que permita a todos establecer escenarios donde la convivencia sea lo primordial, ya que a través del ejemplo, sentir la ciudad, cuidarla, hacerla parte de uno, preocuparnos por el ambiente, ser social y comunitariamente responsables, dado que todo inicia en uno y a partir de allí generar la tan necesaria cultura de apropiarnos con sentido de pertenencia de la ciudad, que es el gran potencial que tenemos que adecuar.
Es repensarnos, revitalizarse urbanamente de manera integral, en el entendido que es dicha revitalización el proceso integral para rescatar áreas deterioradas de una ciudad, mejorando el entorno físico, social y económico, además de robustecer y potenciar el tejido social existente, garantizando la permanencia de la población originaria y elevando su calidad de vida, la seguridad y la movilidad, poniendo a las personas en el centro de la gestión y reducir desigualdades, válida estrategia de cambio, clave para gestionar las transformaciones que requeridas sean de manera eficiente, lo mismo que para optimizar recursos y enfrentar los desafíos del cambio climático mediante una planificación inclusiva y sostenible.
Santa Marta está llamada, desde la revitalización urbana, a gestionar su propia transformación, en lo que ayuda reflexionar sobre su futuro, sensibilizarse sobre sus desafíos y oportunidades urbanísticas, fomentar la cooperación global y promoverse como una ciudad en verdad sostenible, inclusiva y resiliente para que se constituya y potencie como un........
