El voto del lobo
El lobo ha vuelto. Y con él, algo más inesperado: el voto. No el voto abstracto de los parlamentos, sino el que se fragua en el territorio, en la majada atacada, en la explotación ganadera que resiste o desaparece, en la ciudad que aplaude la conservación sin asumir siempre sus costes. El lobo ya no es solo un animal protegido: es un símbolo político que divide electorados.
