EL ZAIDÍN
16 de octubre 2026 - 03:06
El 15 de agosto la tierra tembló. El pequeño rincón donde construía mis sueños desde que llegué a Granada a estudiar. Aún escucho el crujido sordo, ese movimiento que nunca acababa. Y también el eco de la orden de desalojo. En minutos, con una mochila rota a la espalda y mis libros apretados contra el pecho como si en ellos salvara mi vida, me vi en la acera, y precintada a calicanto la puerta de mi hogar. Perder la casa, quedarte sin un techo donde cobijarte, te deja un vacío en las entrañas, un frío que, a pesar del calor, te cala los huesos y te hace sentir que no perteneces a ningún lugar.
Juro que fueron mis lágrimas en el asfalto.........
