Una generación al límite
16 de octubre 2026 - 03:06
Hay hartazgos que no nacen de un día de indignación, sino de años de frustraciones. El de los jóvenes que no pueden acceder a una vivienda pertenece a esa categoría. Han estudiado, trabajan, pagan alquileres criminales y descubren, con rabia y desolación, que el futuro que les prometimos se ha convertido en un privilegio reservado a quienes ya tienen patrimonio. No es una crisis de expectativas: es una crisis de derechos.
Granada ofrece una radiografía especialmente elocuente. Que casi 20.000 viviendas estén concentradas en unas decenas de manos no constituye una anécdota, sino un síntoma de la profunda perversión del mercado inmobiliario.........
