Vino por copa: cuándo conviene pedirlo y cuándo venderlo
Una botella de vino de 750 ml rinde cinco copas de 150 ml, si se hace la cuenta con esa medida. Para una persona sola es demasiado, y para dos es una cantidad que obliga a ponerse de acuerdo antes de mirar la carta: tinto o blanco, qué cepa, qué pedirá cada uno de comer. Cuando la mesa es de seis, la botella parece posible, pero seis comensales rara vez piden el mismo plato. Habrá quien pida pescado, quien pida carne y quien pida algo liviano, y una sola etiqueta no acompaña bien a todos. Pedir dos botellas abre otra negociación, la de quién elige.
El vino por copa responde a ese punto de partida. Cada comensal elige según lo que va a comer, y la mesa deja de depender de un acuerdo previo.
La prueba en La Cabrera
Para ponerlo a prueba fuimos a La Cabrera de Miraflores, restaurante de parrilla argentina. Pedimos mollejitas a la parrilla, anticuchos con el adobo tradicional y un bife de chorizo, tres platos con grasa, brasa y texturas distintas. Para acompañarlos, dos copas: un Trumpeter Malbec, de Rutini Wines, y un Don Matías Reserva Cabernet Sauvignon, de Cousiño Macul. Un vino argentino y uno chileno, dos cepas, ninguna botella........
