La parodia vulnerable
El anuncio de la triple presencia española en el Festival de Cannes, con el combo de Los Javis, Rodrigo Sorogoyen y Pedro Almodóvar, ha marcado un hito para las artes cinematográficas de la nación. Se juntan en ese grupo varias generaciones y visiones sobre una misma materia, de un contexto priori similar. Sin embargo, el caso del manchego es particular y esta noticia, previo a cualquier galardón, lo afianza como el cineasta español más importante de la historia. No es solo el número de veces o premios, es la interminable relevancia de su obra en un contexto tan mutante, en el sentido amplio de la palabra, como sus personajes.
En ‘Amarga Navidad’, su nueva película, las lecturas son tan amplias como la mirada de quien observa. Es mala, es buena, es pésima e, incluso, genial. Es todo y todo es justificable; es el artefacto redondo de un artista clave en el mejor estado de salud estilística. Pedro Almodóvar, renegado de las preguntas íntimas y confesor a través de la imagen, se expolia a sí mismo y alude a todos sus críticos. Parece responder: "Sí, me repito. Sí, soy consciente. Sí, avanzo, pese a todo. Sí, hablo de mi madre muerta. Sí, mi estética es una cárcel. Sí, me alimento de mis amigos. ¿Y qué?".
Las concesiones sobre su vida personal suceden con toda frecuencia después del estreno de sus cintas. Se han sabido de sus traumas o bellos recuerdos en las ruedas de prensa necesarias, con cuentagotas y en gradientes. El otro rastro que deja es la pátina verosímil que cubre ciertos diálogos, ciertas escenas y a ciertos personajes de su filmografía. Es esta su biografía más factible, un archivo tan codiciado que él mismo raciona y protege con velos y traviste de colores, como ya hizo con su persona en la Movida.
Así, se sabe que nació en Calzada de Calatrava, hijo de un arriero y una ama de casa. Su vínculo más fuerte ha sido con diferencia el que mantuvo con su madre, quien aparece como actriz en varias de sus películas. Cuesta diferenciar si se asemeja más a la figura materna de Penélope Cruz en ‘Dolor y gloria’, entre las cuevas manchegas y la pobreza, o a la irónica y mortuoria anciana que Julieta Serrano interpreta en el mismo filme. Quizá, a juzgar por otras madres de su filmografía, sean fragmentos de una sola y única mujer.
Almodóvar ha plasmado la........
