Jean Genet: un ladrón en el altar
Frente a la literatura iluminadora y positiva, con voluntad moral y de enaltecimiento de la ética ciudadana, varios autores han intentado contrarrestar esa corriente y proponer una vía directa a la oscuridad, el único espacio que consideran posible para la verdad y la liberación. Nombres como el Marqués de Sade o Charles Baudelaire se suman a una banda que encontró su santo, su figura más asceta, en el escritor Jean Genet (1910-1986), uno de los talentos más revulsivos del siglo XX que pasó del margen y las prisiones a los temarios de instituto.
Genet hizo arte con su propia vida, marcada por las temporadas de mendicidad, prostitución, encarcelamiento o delincuencia que se sucedían. De ello extrajo el suficiente significado como para elaborar literatura y poner la mirada del público sobre lo abyecto, lo impúdico o lo desafiante a cualquier forma de orden establecido, que era el enemigo final a derrotar. Procuró la mayor elevación a través del más profundo de los descensos y, pese a una producción limitada de pocas novelas y varias obras de teatro, logró trascender.
La historia del autor comienza en un inicio incierto, quizá lo correcto sería hablar de unos meses en el limbo entre los cuidados de su madre, que ejercía la prostitución en París, y las instalaciones de los servicios sociales franceses. De allí salió a los siete meses un bebé sin mayor marca aparente y recaló en una granja de Alligny-en-Morvan, donde cobraban 21 francos al mes por su cuidado.
La católica familia Régnier se dedicaba a la artesanía y comprendía la importancia de los estudios. Así, Genet fue educado y escolarizado y pese a su condición adoptiva, la madre fue siempre un bálsamo de cuidados y entrega hacia el joven. Dentro del aula, su intelecto tomaba forma de sobresalientes y alguna que otra pelea, en general, por su picardía.
El primero de sus actos delictivos sucedió a los diez años, cuando lo sorprendieron robando a un carpintero. Aunque no queda claro que fuese él el culpable, asumió y lo reconoció. Como consecuencia, fue apartado de su familia a los 13 años y le impidieron cursar secundaria o aprender con su padre, y lo enviaron a un internado de formación profesional.
De ese centro se fugó al mes de entrada, siguiendo un impulso de libertad, y fue encadenando fugas hasta que, en 1926, fue detenido y enviado al penitenciario agrícola para jóvenes de Mettray, en donde lo custodiarán hasta los 18 años. Incansable es un caza de libre albedrío, decide alistarse voluntariamente en la Legión Extranjera, un cuerpo militar francés de carácter legionario.
La vía combatiente se había convertido en la única alternativa para escapar del reformatorio........
