Oblomova
Comenta
CompartirSiempre que paso por Copenhague, me doy una vuelta por Arnold Busck, una antigua librería que hace esquina, en Købmagergade, con más de cien años ... en el negocio y siempre con una buena selección de libros en inglés. Busco autores daneses, pero me dejo sorprender. Esta vez he salido con un clásico ruso bajo el brazo: Oblomov, de Ivan Goncharov, una traducción publicada por Alma Classics, cuya lectura me arranca alguna sonrisa, pero también me irrita con una incómoda impaciencia. El protagonista, un ventajista decadente, lleva 150 páginas sin levantarse de la cama y el argumento no avanza. No hace absolutamente nada. Llegado un punto, he cerrado el libro y me he lanzado al ordenador, en busca de noticias, un poco de acción, y me he enterado de que María Jesús Montero huye a Sevilla. El paralelismo ha sido inevitable.
En la presente legislatura al frente de Ministerio de Hacienda, que se está haciendo muy larga, no ha llegado a presentar un solo proyecto de Presupuestos Generales, que es para lo que le pagábamos. Nos ha dejado empantanados en la prórroga de los presupuestos de 2023, de hace ya dos crisis. No ha ajustado la tarifa del IRPF, a pesar de una inflación acumulada del 25% desde enero de 2019, lo que en la práctica supone una subida de impuestos sanguinaria que afecta más a los trabajadores más pobres. Se ha limitado a beneficiarse de la inflación, sin trabajar en la sostenibilidad del gasto público. Y ahora, un par de minutos antes de que se desencadene el efecto de la Guerra en Oriente Medio en el mercado energético, hace mutis por el foro, deja al siguiente con el marrón y se va a Andalucía a pedir votos, seguramente agitando mucho los brazos. No doy crédito.
No solamente organismos internacionales como la OCDE o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), también el afín Banco de España ha llamado la atención a nuestra Oblomova, para que moviese salva sea la parte y buscase la forma de apuntalar nuestra vulnerabilidad fiscal, con una deuda pública por encima del 100% del PIB y con un déficit pertinaz. Pero, como si oyese llover, ha evitado decisiones, pospuesto tareas e ignorado los amargos datos sin intervenir.
A muchos andaluces les coincidirá más o menos en el tiempo la presentación de la declaración de 2025 con la decisión del voto y podrán hacer cuentas. Votarán a la exministra todos los que calculen, no sin cierta miopía, que reciben del Estado más prebendas que lo que pierden con la mala gestión de lo que es de todos. El cáncer de la democracia es la falsa conveniencia. Llegado este punto, cierro el ordenador, apuro el café y elevo un momento la mirada hacia el castillo de Elsinor y rememoro el diagnóstico político más célebre de todos los tiempos: «algo huele a podrido en Dinamarca».
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión
Más información
Este contenido es exclusivo para registrados
¿Ya estás registrado/a? Inicia sesión
Reporta un error
