Rotonda de Buenos Aires
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CompartirTomo hoy a la peligrosa y asesina rotonda de Buenos Aires como ejemplo local del colapso político de España, que no debería ser ninguna novedad, ... pues vivimos así desde hace ya demasiado tiempo. Sin embargo, para la mayoría es ahora cuando ese Estado fallido ha tomado visibilidad con el trágico accidente ferroviario de Adamuz y con la situación de deterioro extremo de la red viaria nacional que las últimas e intensas lluvias han sacado a la luz en forma de socavones y hundimientos. Sí amigos, España, de repente, desapareció como el suelo que pisábamos y resultó que todo, todo, está por hacer. O al menos por mantener, que viene a ser lo mismo.
Un despropósito criminal. El gasto social bananero, el derroche en todo tipo de chiringuitos nacionales y regionales, la millonada que se pulen políticos y su tropa de innecesarios asesores, desde un ayuntamiento de medio pelo al Gobierno, pasando por los numerosos parlamentos, donde el personal se dedica a vivir la vida y a enseñarnos, por ejemplo, lo bien que se lo pasa en Madrid viendo partidos del Atlético o comiendo churros en San Ginés. Ahí tienen a Rufián, tratando desesperadamente de agarrarse al chollo. Y además lo cuentan, haciendo de sus vergüenzas y obvias limitaciones su orgullo. Mamá, soy senadora, o procurador, o concejal de jeques, o asesor de pinchos de tortilla. Mamááááá.
El sistema ha sido corrompido de tal manera, que la falta de mantenimiento de una carretera no es más que una de las puntas del iceberg. Lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo y no se lo cuentan los directos de los noticieros, es que nuestra plácida vida de «primer mundo» se está desmoronando, la estamos derribando a martillazos como si fuera el Muro de Berlín, mientras los últimos combatientes de un mundo feliz y libre, las generaciones «boomer» y «equis», o están recién jubiladas o estamos en vías de ello. En vías de extinción más bien, pues no conozco a nadie de esas generaciones, rico o pobre, que no esté deseando tirarse del tren en marcha. El resto, una radiografía de España: terrorismo laboral y fiscal más un aborregamiento generalizado desde la escuela. La tormenta perfecta. El último que cierre la puerta, si es que queda puerta. ¿Resultado? La rotonda podrida de Buenos Aires o la autovía al infierno de Ciudad Rodrigo, alquitranes en estado terminal como metáforas de nuestra podredumbre como nación y a la que nuestros políticos, de izquierdas y de derechas, no están dispuestos a hacer frente, pues les va la vida en ello, su supervivencia misma, ya que afuera hace mucho frío.
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