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12.10.2026

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Durante este último mes mi relación con el Celta ha sido casi inexistente. Lo necesitaba mi cabeza y lo merecía mi familia. Este septiembre al que tanto extraño todos sus partidos me coincidían lejos de casa y, como si necesitase alguna clase de cura, decidí no mover ni un dedo para verlos. Los días en cuestión aplicaba un plan minucioso. En cuanto me entraba el mensaje del Celta con la alineación, que ni tan siquiera curioseaba, desactivaba las notificaciones del móvil para que las vibraciones y los pitidos del teléfono no me alterasen el pulso. Así pasaba las tardes. Entrada la noche, no sin cierta inquietud, abría una aplicación de resultados y me enteraba de golpe del resultado. Sin anestesia previa ni artificios dramáticos. Un pequeño puñetazo en el estómago o una caricia para cerrar la jornada. Visto con perspectiva podía haber inaugurado un pequeño serial titulado «reaccionando al resultado del Celta» como hacen los chavales con las notas de la EBAU. Pero mi estilo es otro: un pequeño comentario lanzado al aire, el móvil al bolsillo y vuelta a mi reposo. Aún resuena en un pub irlandés de Westport cuyo propietario es un miembro de los Chieftains (qué delicia de pueblo y de ambiente) la profética frase que lancé entre el bullicio el día del estreno en la Europa League: «Bueno,........

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