La salida de la rotonda
Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez
El domingo la televisión que tenemos en la seccíón –que tantas cosas ha visto y escuchado– permaneció en reconfortante silencio. La dejamos descansar todo el fin de semana como si fuese un gregario al que un buen director de equipo reserva para la última semana del Tour y hasta entonces lo colma de atenciones y mimos. Pronto llegará la tormenta y no habrá paz ni descanso. Seguiré con el símil ciclista que es tiempo de clásicas y adoquines. Este parón de selecciones es para los clubes y sus aficionados como una de esas etapas de transición de cualquier carrera de tres semanas, trámites que hay que cumplir de forma inevitable y en las que solo importa que nadie se estampe en la entrada de una rotonda. Es uno de los absurdos que aún perviven en el calendario y que comprometen temporadas y proyectos sin que la FIFA –más preocupada por condecorar a Trump– y sus federaciones hayan encontrado la forma de poner orden en semejante dislate. En un tiempo en el que los partes médicos se asemejan a las sagradas escrituras, estos partidos «por cuenta ajena» constituyen una amenaza permanente y más que por el resultado –allá cada uno con su forma de entender el fútbol de selecciones– los aficionados los viven poniendo una vela a sus santos de cabecera. Lo más excitante que ha sucedido en la vida del Celta en la última semana han sido esas veinticuatro horas de silencio a la espera de conocer el alcance de la lesión de........
