Gais, gallegos y otros sospechosos
Con un par de decenios de retraso, el Estado ha decidido compensar por fin a Dolores Vázquez, condenada por un asesinato que no había cometido. Le han dado una medalla, que algo es; aunque sigan racaneándole la pertinente reparación económica.
A Vázquez la acusaron los medios, la justicia y el público en general de asesinar a Rocío Wanninkhof, hija de la que había sido su pareja. No hubo motivación en la condena, luego revocada; pero a quién le importa eso.
La verdadera pena de la condenada fue su condición de gay, usada reiteradamente en el juicio como si se tratase de un indicio o quizá de una circunstancia agravante. A eso habría que añadir, en apariencia, el origen de Vázquez, a la que el........
