Fantasmas que no se pisan la sábana
Xi Jinping, líder del imperio emergente, ha ofrecido al emperador en ejercicio, Donald Trump, una competencia «benigna» entre las dos superpotencias. Es como el viejo chiste de aquel dentista al que un paciente agarró por los testículos mientras le sugería: «No nos vamos a hacer daño, ¿verdad, doctor?».
Se trata de un rasgo de humor chino, no siempre fácil de entender. Xi, que es el apellido del presidente de la República Popular, sabe que no le beneficiaría un enfrentamiento abierto con Estados Unidos. Su colega Trump no parece ser consciente de que tampoco a él le interesa esa pendencia, pero se conoce que algo intuye.
Como en el chiste del dentista, el mandamás chino se ha limitado a........
