Contra el paper
Las universidades han claudicado. Cediendo a la estrategia de crecimiento comercial de las megaindustrias editoriales transnacionales han normalizado que la validación de la producción de conocimiento tenga prioritariamente el formato estandarizado del paper. Plantillas que se reproducen a gran escala. Además, han destinado ingentes recursos financieros para premiar con dinero a los pocos investigadores que son máquinas de fabricar incesantemente papers. Sin embargo, una parte de esta producción es de una élite montada sobre reconocimientos sin certificación minuciosa de integridad científica. A pesar de las numerosas llamadas de atención tanto a nivel ético como de la inminente degradación de la investigación, la indiferencia ha sido la respuesta. Salvo casos aislados cuyos fraudes han sido descubiertos, varios pseudocientíficos sobreviven con la estratagema de publicar documentos irrelevantes constantemente. Los más tramposos lanzan sus artículos con una diversidad temática oportunista, con........
