La mascarada electoral que amenaza nuestro destino
Hay momentos en que una nación necesita mirarse desnuda al espejo. Y este es uno de ellos. Nuestro sistema electoral -que debería garantizarnos transparencia, igualdad y legitimidad democrática- se ha convertido, según muchísimas voces, en una mascarada meticulosamente diseñada para simular un proceso limpio. ¡Mientras, detrás del telón, un reducidísimo grupo de operadores mueve las fichas de un gigantesco tablero de ajedrez político! Un tablero donde los ciudadanos creen elegir, pero donde las decisiones cruciales habrían sido tomadas mucho antes de abrirse las urnas. La arquitectura institucional -tanto Jurado Nacional de Elecciones como ONPE- que debería proteger la voluntad popular está señalada, reiteradamente, como un espacio donde confluyen intereses, cuotas de poder y silencios convenientes. La figura del representante del Colegio de Abogados de Lima, ausente en momentos........
