Un Congreso que no lee, un Ejecutivo que reparte, un Estado que se debilita y un país que paga el precio
Lo ocurrido en el Congreso ya no admite eufemismos. No es descoordinación: es irresponsabilidad y desprecio al voto ciudadano. Y, sobre todo, una peligrosa señal de lo que viene para el país. Las diputadas JEENNY SAMANEZ GONZÁLES VIGIL y ANDREA MEDINA STEIN han dejado en evidencia algo más grave que una mala decisión: la renuncia al deber de pensar antes de votar. En una materia tan sensible como la ambiental, donde especialistas han advertido riesgos de retrocesos irreversibles, no hay espacio para la improvisación. Votar sin leer, sin comprender y sin asumir la magnitud del impacto es traicionar el mandato popular. Como si fuera poco, aparece el vocero VÍCTOR PIÑÁN con una explicación que ofende la inteligencia: “hubo falta de coordinación”. ¿Coordinación de qué? ¿Desde cuándo la........
