La confianza, factor clave del desarrollo
La confianza marca el desarrollo económico de un país. La confianza interpersonal es la que permite que personas que no se conocen entre sí confíen en que las reglas de juego les van a permitir llegar al resultado esperado por ambas partes. Toda la contratación está basada en la confianza interpersonal; a más confianza interpersonal, mayor desarrollo. Pero también confiamos en las instituciones. La insularidad, como fenómeno en el que los ciudadanos se relacionan entre sí y con las instituciones, supone la falta de disposición a confiar en alguien, y alcanza al 77 % de los peruanos, según el Edelman Trust Barometer 2026. Esta evolución responde a un entorno caracterizado por el deterioro del optimismo y la desconfianza hacia las instituciones. El Índice de Confianza del Perú, que mide el porcentaje promedio de confianza en empresas, ONG, medios y gobierno, alcanzó los 45 puntos, manteniéndose en terreno de desconfianza institucional. El porcentaje de confianza en el Perú es muy bajo respecto al gobierno. Esto es realmente preocupante si pensamos en la institucionalidad como el motor de la economía. El modelo económico actual ha permitido reducir los índices de pobreza en los últimos veinticinco años y es la base del crecimiento económico; no obstante, la única manera de que la economía crezca es con mayor inversión. Y, en ese sentido, la predictibilidad en las reglas de juego, esto es, la institucionalidad de un país, es fundamental, pues los inversionistas esperan a ver cuáles son esas reglas para tomar decisiones. En nuestro país, la institucionalidad ha decaído en los últimos años como consecuencia de los innumerables casos de corrupción. Para que un país tenga un desarrollo económico justo, equitativo, sostenible y de largo plazo, se requieren instituciones transparentes, honestas, eficientes y eficaces. El desarrollo económico es uno de los pilares para la reducción de pobreza de un país. Por lo tanto, instituciones probas son una condición previa para lograr reducir esa pobreza. La falta de instituciones fuertes y de visión a largo plazo son dos de los factores que más limitan el crecimiento económico del Perú. Mientras que no hagamos algo como país para superar los problemas de nuestras instituciones (falta de institucionalidad), el desarrollo económico del Perú no será justo, estable ni sostenido. Si bien el modelo económico llevó a reducir la pobreza en los últimos 15 años, este ya no es suficiente para seguir avanzando; sin el acompañamiento de la institucionalidad, será difícil ver un escenario positivo a largo plazo. En ese sentido, el primer paso para recuperar la confianza de la ciudadanía y que los agentes económicos puedan confiar en las instituciones es recuperar la confianza en estas. El Perú ha retrocedido en todo lo relacionado con instituciones, debido a los problemas de corrupción en todos los niveles. Recuperar la confianza en nuestras instituciones es urgente para mejorar el clima político, y este, a su vez, es fundamental para atraer las inversiones que tanto necesita el país para generar riqueza.
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