Colegios, padres y Estado: una responsabilidad que no puede ser de uno solo
La denuncia de una presunta agresión sexual contra un estudiante de 16 años de una conocida institución educativa de Lima, ha generado una indignación comprensible. La Fiscalía ha iniciado una investigación y distintas entidades vienen revisando lo ocurrido. También corresponde determinar si el colegio actuó oportunamente, si existieron alertas previas, si cumplió sus deberes de vigilancia y si activó correctamente los mecanismos de protección. Si hubo omisiones, deberán establecerse las responsabilidades correspondientes. Pero convertir al colegio en el único responsable vuelve a simplificar un problema que es mucho más complejo. Hace casi tres años, publicamos un artículo titulado “Si me pegas, ¿te quedas? La errónea idea sobre la responsabilidad de los colegios”. La pregunta era muy concreta: ¿hasta dónde puede llegar un colegio cuando un alumno agrede gravemente a otro? Tres años después, pese a la actualización de los protocolos del Ministerio de Educación, el problema de fondo sigue prácticamente en el mismo punto. Ante un hecho de violencia sexual entre estudiantes, el colegio no puede permanecer inmóvil. El MINEDU obliga a aplicar el Protocolo 4 para los casos como los ocurridos. Ello supone, entre otras acciones, comunicar el hecho a la Policía o al Ministerio Público cuando corresponda, registrarlo en el Libro de Incidencias y en el portal SíseVe, evitar cualquier forma de revictimización, adoptar medidas inmediatas de protección, informar por separado a las........
