Pensiones, la cuenta que México sigue posponiendo
Pensiones, la cuenta que México sigue posponiendo
México construyó buena parte de su sistema pensionario cuando el país era joven, la esperanza de vida era menor y lo más importante, cuando había suficientes trabajadores activos para sostener a una población reducida de jubilados. Ese país ya no existe.
La discusión volvió a la agenda pública a partir de las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de las demandas para revisar la reforma del ISSSTE de 2007 (no lo abordaré desde la perspectiva política, no es mi terreno). Sin embargo, el debate corre el riesgo de quedarse, una vez más, atrapado entre posiciones políticas, negociaciones coyunturales y costos inmediatos.
El problema de fondo es otro. Es un conflicto actuarial.
La verdadera pregunta no es cuánto costaría modificar el régimen de pensiones de los trabajadores del Estado. La pregunta es si México podrá financiar sus compromisos pensionarios en una sociedad que envejece más rápido de lo que crece su economía.
La CNTE presiona y el gobierno cede: nueva Reforma Educativa, control de plazas y heredar pensiones
Bien, pues las tendencias demográficas son claras, y preocupantes. La esperanza de vida aumenta, la tasa de natalidad disminuye y cada año hay menos trabajadores para sostener a un mayor número de jubilados. Y ese cambio altera por completo la lógica financiera del sistema.
Los esquemas pensionarios funcionan razonablemente bien cuando la base de contribuyentes crece de manera sostenida y la economía genera suficientes recursos para absorber el aumento del gasto social. Pero cuando el crecimiento pierde dinamismo, la informalidad supera la mitad del mercado laboral y la población envejece aceleradamente, las presiones presupuestales comienzan a multiplicarse. Eso es........
