menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Trabajar más años, pero no necesariamente mejor. Por Paulina Yazigi

11 0
04.03.2026

A medida que Chile envejece, veremos cada vez más personas mayores trabajando. Esa tendencia probablemente continuará y puede ser positiva si ocurre en condiciones adecuadas. Pero si el principal crecimiento se da en ocupaciones sin cotización, estaremos postergando nuevamente un problema.

Chile está cambiando silenciosamente. Vivimos más años, llegamos en mejores condiciones a edades que antes asociábamos al retiro y, al mismo tiempo, nuestras trayectorias laborales se han extendido. Cada vez es más común ver personas que, pasada la edad legal de jubilación, continúan trabajando.

Este fenómeno no es exclusivo de nuestro país. El envejecimiento de la población -producto de mayor esperanza de vida y menor natalidad- está transformando la relación entre trabajadores activos y jubilados, tensionando la forma en que las sociedades financian su seguridad social.

Vivir más es una buena noticia. Trabajar más también podría serlo. El trabajo no solo cumple un rol económico, sino también social: entrega propósito, vínculos y autonomía. Muchas personas mayores desean seguir activas y aportar con su experiencia. Sin embargo, el punto crítico no es si se trabaja a mayor edad, sino en qué condiciones.

El Barómetro Laboral y Previsional de la Asociación de AFP y el CIES de la Universidad del Desarrollo (UDD) muestra que más de la mitad de los nuevos empleos creados en el último año fueron informales. Entre las personas de 50 a 65 años, dos de cada tres nuevos puestos corresponden a trabajos sin cotizaciones. Es decir, hay más personas mayores trabajando, pero muchas lo hacen fuera de la seguridad social.

Quienes superan los 55 años enfrentan mayores dificultades para reinsertarse en empleos formales, por lo que el trabajo por cuenta propia suele transformarse en la alternativa disponible. El problema es que, aunque ese ingreso permite enfrentar el presente, tiene otras consecuencias: baja protección presente, y bajo ahorro para el futuro, aunque sea cercano. En un país en que las personas no ahorran lo suficiente: gran parte ahorra solo la mitad del tiempo. Y las mujeres en una situación mucho peor que los hombres.

Las pensiones no dependen solo de una etapa de la vida, sino de toda la trayectoria laboral. Cada período sin cotizar impacta acumulativamente el monto final. Y cuando la informalidad se concentra en los últimos años de trabajo —justo cuando queda menos tiempo para ahorrar— el efecto es profundo.

A medida que Chile envejece, veremos cada vez más personas mayores trabajando. Esa tendencia probablemente continuará y puede ser positiva si ocurre en condiciones adecuadas. Pero si el principal crecimiento se da en ocupaciones sin cotización, estaremos postergando nuevamente un problema.

Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.

Instituciones, Crecimiento y Pensiones. Por Paulina Yazigi

Pensiones: implementación de la Reforma y lo que nos depara 2026. Por Paulina Yazigi

Pensiones y Empleo ¡Trabajo de todos! De empresas, universidades y Estado. Por Paulina Yazigi

El Consejo Fiscal Autónomo concluyó que el gobierno de Gabriel Boric incumplió la meta de Balance Estructural de 2025 con un déficit de -3,6% del PIB, el mayor desvío histórico para un año sin crisis. El organismo advierte que Chile lleva tres años consecutivos incumpliendo sus metas fiscales, lo que refleja un patrón persistente más […]

El Cablegate no resulta novedoso. Las potencias compiten fuertemente; los países medianos somos el jamón del sandwich. Y aquellos que como Chile no cuentan con una estructura de pensamiento geopolítico que nutra decisiones de Estado, en base a intereses permanentes, estamos desprevenidos.

Si bien la sala cuna universal es una política pública de suma importancia, no es la solución definitiva; Toda vez que, somos el duodécimo país en el mundo con menor natalidad. Es decir, aumentar nuestra participación laboral pasa –en cierta medida– por una decisión y determinación individual.

Lo que no se entiende es que el gobierno chileno haya firmado el decreto de concesión y dos días después, anunciadas las sanciones estadounidenses, haya decidido anularlo para recomenzar el proceso. Como si 48 horas más tarde le correspondiera intervenir al hemisferio del pragmatismo.

Esperemos todos que el nuevo capitán y su gente tengan suficiente sal y sol en la piel, como para saber leer las olas, las nubes, las aves marinas, las viejas cartas de navegación y, especialmente, que no les falle la brújula. Porque de los que se bajan el 11 de marzo no se puede esperar […]


© Ex-Ante