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Por qué Milei nunca terminó de gustarnos

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El presidente Kast ha podido alejarse de estas formas, como corresponde a un jefe de Estado. Kast, en efecto, está lejos de ser Milei: es más sofisticado, institucional y republicano. Poseen algunas causas comunes, como la lucha contra el avance cultural del progresismo. Pero difieren en su propio ethos y en su estilo: nuestro presidente convencería poco si saliera a decir “zurdos mugrosos”, porque es empaquetado y respetuoso de las formas.

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En los últimos años surgió una derecha que confundió la defensa de convicciones y valores con el histrionismo. El payaseo, los gritos y las pachotadas, siempre desde una posición inamovible, generaron réditos en espacios que sobreviven por el escándalo en una sociedad morbosa.

La venta de consignas prefabricadas y de poses de “duro” y de “facho” tuvo tanto éxito que, en un momento, hasta conceptos que pudieron haber tenido cierta dignidad, como “batalla cultural”, terminaron convertidos en eslóganes para recibir donaciones de empresarios.

Era, más o menos, esperable. En el barrio latinoamericano, el chileno suele ubicarse dentro del grupo de bajo perfil. Nuestros conciudadanos, aunque no todos, están preocupados por satisfacer sus necesidades........

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