La alianza convergente
Defendía David Madí el otro día en La Vanguardia que Convergència —y digo Convergència en el sentido amplio de las marcas que la representan— debería ser capaz de pactar con Aliança Catalana. David es una de las personas más lúcidas que ha dado el espectro convergente. Vaya por delante, y él lo sabe, mi aprecio personal y político. Solo creo que debería tener muy presente que Aliança no es para los convergentes, como no lo era antes ERC, el enemigo a batir. El enemigo a batir es el miedo a ser convergentes.
Convergència ha representado y representa aquello que su fundador y líder dejó bastante claro: Catalunya primero, y en Catalunya primero las personas. Es decir: nacionalismo y personalismo. Este era uno de los lemas electorales que dieron muchos años de plenitud política al movimiento fundado por Jordi Pujol a inicios de los años 70. La vigencia de sus dos pilares, Catalunya y el personalismo, todavía tienen suficiente sentido para que una amplia mayoría de los catalanes se pueda sentir identificada. ¿Por qué no lo hacen o, en todo caso, por qué lo han dejado de hacer? No tengo la respuesta definitiva, no os quiero engañar. Pero sí algunas claves.
La primera de todas para........
