El futuro ya lo tenemos aquí, y no pinta bien
Salvador Illa ha dado esta semana su conferencia titulada "El futur és avui", que tenía por objetivo hacer balance de sus dos años de gobierno y presentar una especie de agenda pensando en la segunda mitad de esta legislatura y más allá. Por suerte, el president hace un tiempo que ha incorporado a su relato el término "prosperidad", sinónimo de progreso, una cuestión sobre la que he escrito bastante a lo largo del último año, contrarrestándolo con el crecer por crecer, tan arraigado en Catalunya.
En contra de los que esperaban concreciones de proyectos y pistas sobre hacia dónde quiere llevar el país, su conferencia fue, fundamentalmente, política y llena de generalidades. El norte político que él asigna a Catalunya es ampliamente conocido (convivencia, solidaridad, hacerse perdonar por ser catalanes, etc.). Como economista, no tengo nada que decir, ya que una parte de la sociedad catalana le compra el objetivo y el relato, y porque hay partidos que le apoyan y aceptan que gobierne con este norte. Sin embargo, en su conferencia dijo algunas cosas que afectan directa o indirectamente a la economía y el bienestar de los catalanes, a la vez que omitió referirse a cosas trascendentales. Veámoslo.
En el terreno económico, Illa destacó que Catalunya debe elevar su ambición económica y potenciar las infraestructuras. Perfecto, si no fuera porque pone sobre la mesa inversiones estratégicas, como la ampliación de El Prat y las de las estaciones de Sants y La Sagrera. Sobre el aeropuerto, algunas preguntas: ¿por qué la Generalitat facilitará a Aena el aumento de capacidad en grandes aeronaves cuando ya tiene la........
