No me interesa el sexo
El otro día, hablando con un conocido, me quedé con la boca abierta cuando me dijo que hay muchos jóvenes que se declaran asexuales; es decir, que no sienten ninguna atracción sexual hacia otras personas y que, por lo tanto, no hacen el acto sexual, no cogen, no echan un polvo, no copulan, no hacen el amor (para los más románticos), no follan… Verbos que, si continuamos por este camino, caerán en el olvido. Yo, como buena boomer que soy, le dije, toda escandalizada, que era absolutamente imposible que eso fuera cierto, que se lo inventaba, y que, en caso de ser cierto, era catastrófico. Que ahora entendía por qué los jóvenes están tan deprimidos; que una vida sin sexo es una vida muy triste. Que el sexo —obviamente consentido y con alguien que te trata con respeto— es una fuente de alegría y de felicidad. Que el mundo ya es bastante deprimente como para ir rechazando joyas como el sexo. Que… Después de hiperventilar durante diez minutos, decidí que —quizás ya— me estaba pasando de rosca y frené. Pero mi cabeza no estaba de acuerdo con aquella decisión y empezó a hacerse preguntas: ¿por qué no tienen ganas de follar?, ¿se puede........
