Sánchez y la lenta agonía
Cualquiera que se acerca estos días a pulsar el estado de ánimo de los socialistas escucha, más o menos, lo mismo: “No podemos estar peor. A ver si la visita del Papa y el verano cambian el escenario”. Y pronostican la voluntad de hacer cosas —presupuestos o lo que sea— que reviertan el único relato de estos tiempos: el judicial y los casos de corrupción. Cuando uno se acerca a los dirigentes del Partido Popular, oye cautela y expresiones como “no hay que precipitarse”, “no podemos mover ficha y que el único beneficiado sea el PSOE”, o también “a nosotros las cosas ya nos van bien”. En las filas de Junts —la bisagra de Pedro Sánchez para continuar y los siete votos imprescindibles para Alberto Núñez Feijóo— hacen, puertas afuera, como si la cosa no fuera con ellos e insisten una y otra vez que ellos solo tienen siete diputados y que si alguien quiere........
