Muy deficiente
Existe una izquierda que, políticamente, actúa siempre desde el eslogan, la superioridad moral y el señalamiento a los demás, y que nunca está dispuesta a evaluar el resultado de sus acciones. No alcanza un nivel mínimo aceptable. Es muy deficiente. Pero ya sea porque un día hicieron gracia, porque lo “progre” ablanda el corazón de periodistas que de jóvenes fueron revolucionarios o porque al poder real le conviene un enemigo con esa profundidad intelectual, se les presta mucha atención. Horas de numeritos se ven recompensadas con horas de atención mediática. Una atención mediática que obtiene grandes disparates dichos por los personajes en cuestión. Disparates que son tratados con condescendencia por parte de quienes deberían ponerlos en evidencia. Pues ya que se les presta atención, más allá de los aspavientos a los que nos tienen acostumbrados —ya sea una fotocopiadora o un billete de 50—, conviene subrayar que el resultado de su acción política es muy deficiente. Igual que su práctica.
La mayoría de las izquierdas........
