El tablero de Sánchez
Una vez admitido —lo que casi nadie razonable discute— que Pedro Sánchez agotará el mandato hasta la última semana constitucionalmente posible, la pregunta interesante no es ya el cuándo, sino el cómo. Si ha decidido intentar continuar después del otoño de 2027, ¿bajo qué arquitectura electoral piensa presentarse a una contienda que las encuestas, con monotonía casi profética, dibujan como adversa? La tentación es responder con pereza: “Sánchez no tiene plan, solo táctica”. Pero creo que es al revés. Quien ha sobrevivido a unas primarias perdidas, a un comité federal hostil y a varias derrotas encadenadas no es un improvisador: es un estratega que confunde, deliberadamente, su largo plazo con el ruido de cada semana.
El esquema descansa sobre dos polos y una pinza. El primero es la construcción cuidadosamente subsidiada de una agrupación a la izquierda del PSOE capaz de aglutinar al electorado disperso que en 2023 sostuvo a Sumar y a Podemos —y que hoy, ante el desmoronamiento simultáneo de ambas marcas, vaga sin patria política—. El segundo es el viraje del PSOE hacia el centro, espacio anormalmente vacío por la cautela del Partido Popular, para arañar al votante moderado el medio millón largo de votos que separa, en cada ciclo, la victoria suficiente de la derrota irremediable. La pinza es la suma. Todo el cálculo consiste en que las dos lengüetas se cierren a la vez, sin que ninguna se quiebre por el camino.
Empecemos por el flanco izquierdo. La aritmética de julio de 2023 fue inequívoca: Sumar obtuvo algo más de tres millones de votos —con Podemos integrado en la coalición— y aportó una parte central de la geometría que permitió la investidura de noviembre. Hoy, tras la ruptura entre Yolanda Díaz e Ione Belarra y los errores de un liderazgo que ni dirige ni convoca, ese caudal está en caída libre, muy por debajo del umbral que haría matemáticamente reproducible la amalgama, que no bloque, de investidura. Sánchez lo sabe: si esos votos se quedan en casa, su renovación es imposible; si los recoge él mismo, pierde los del centro. La única salida es construir........
