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Sin Patum

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30.06.2026

Un par de señoritas entusiastas me han pedido que suspenda la publicación del pódcast que grabamos sobre las fiestas de la Patum porque no están de acuerdo con el último artículo que escribí para este diario. En el cuarto de siglo que llevo escribiendo, me han intentado condicionar el pensamiento de muchas maneras. Me han vetado, marginado y presionado muchas veces, y algunas veces incluso han querido hacerme daño a través de la pareja o de los amigos. Lo que no me había pasado nunca es que vinieran a censurarme a mi casa, y menos con esa desfachatez tan enternecedora del estudiante eterno, ya un poco mayorcito, que vuela de flor en flor como una mariposa mientras espera que algún ideal le arregle el mundo. Esto es nuevo, y me parece un reflejo del estado de nerviosismo y disolución que sacude el país. Sobre todo en el espacio de la izquierda, que es el que ha tenido la hegemonía cultural desde el tiempo de la dictadura de Primo de Rivera.

La petición me sorprendió porque la Patum explica muy bien cómo funciona una sociedad o un país. No creo que la Patum hubiera durado tantos siglos si la gente que la organiza estuviera pendiente de qué votará el vecino en las próximas elecciones o de qué asuntos de faldas lo mueven —cosa que, en........

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