Queman las escuelas
Imagínense llegar al trabajo, a las ocho y media de la mañana en el barrio de Rocafonda de Mataró, y ver cómo el termómetro digital ya sube hasta los treinta grados. Minutos más tarde, a las nueve en punto, llegan los dieciocho alumnos de la clase. Hoy no ha fallado nadie; se acerca el final de curso y todo el mundo está nervioso por ensayar otra vez el baile que harán el último día ante las familias. El calor humano hace aumentar todavía más la sensación de bochorno y hace que el ambiente sea prácticamente irrespirable. La única alternativa es un ventilador irrisorio que parece un chiste de mal gusto. A lo largo del día, la temperatura dentro del aula alcanzará los 36,3 grados y se colará en el ranking de aulas que más queman en todo el país.
Las diez y media: la hora del recreo en una escuela del barrio de Sants de Barcelona. Más que un recreo, sin embargo, transitar por aquella pista de........
