Mercadear con el dolor
Manresa se ha situado en el centro del debate político los últimos días a causa del asesinato cruel e indiscriminado de Carles Vilajosana, jardinero de 45 años y padre de dos gemelos, cuando intentaba intermediar en una pelea. La dignidad democrática exigiría ponerse al lado de la familia, respetar su proceso de duelo, condenar esta barbarie y esperar que caiga todo el peso de la ley sobre los responsables.
La extrema derecha de aquí y de allá, sin embargo, no tardó ni doce horas en olfatear la posibilidad de hacer sangre, desplegando su capacidad carroñera y carcomiendo el debate para arañar cuatro votos aprovechándose del lógico sentimiento de rabia e injusticia. Sería inacabable listar toda la porquería que esparcieron el mismo día de los hechos, de modo que me ceñiré solo a los titulares principales.
De manera casi inmediata, las redes se inundaron de fake news que atribuían la autoría a menores no acompañados, una teoría secundada en primer término tanto por dirigentes de Aliança Catalana como de VOX. Luchas compartidas. La misma Sílvia Orriols afirmaba en un tuit que "mientras los cupaires quemaban mi fotografía, los MENA mataban a un ciudadano". Cuando esta teoría propia de Iker Jiménez........
