Lo que esconde el confesionario de Rosalía
Yo también tuve una perla, como Rosalía. Como tantas. La cantante, tan sublime como sutil en sus mensajes, ha puesto un confesionario en su gira para desnudar a aquellos que hirieron o se aprovecharon de un otro más complaciente, ingenuo, impresionable, joven. Alguien que, pensando estar a salvo y en igualdad de condiciones, se dejó en casa coderas y casco.
En los patios de los colegios hoy se sigue jugando a cerrar los ojos para que un amigo te guíe, te dé instrucciones de derecha e izquierda con el objetivo de que esquives los obstáculos hasta que llegues a meta sin lastimarte. A veces nos ponemos en manos de alguien que quiere llevarte, no al objetivo, sino a la esquina que más le conviene. O te hace tropezar de manera sorpresiva. O te deja plantado y ciego a mitad de camino porque le ha salido un plan mejor.
