El sustituto de Mazón hace un Mazón
Carlos Mazón azoró a toda España con su larga sobremesa, escasa conciencia de la responsabilidad y su ligereza moral. Pero también avergonzó a propios y ajenos con su falta de pudor a la hora de reescribir la realidad. Él era capaz de decir que era un “hecho fáctico” que llegar al Cecopi a las 20.28 horas era más tarde de las 19 horas, ergo no había mentido. Fue capaz de indignarse cuando se le encaraba que no había trabajado en toda la tarde. Fue capaz de decir que no cogió el teléfono en las horas críticas porque lo llevaría en la mochila.
Su sucesor, Juan Francisco Pérez Llorca, empezó con mejor pie, con humildad, haciendo las mismas políticas y pactos con Vox que Mazón, pero con sordina y menos engreimiento. Sin embargo, ha vuelto a tropezar en la misma piedra que su amigo Mazón, en la piedra de los excesos personales seguidos de justificaciones inverosímiles. El primer traspiés fue que tiene parte de su chalet construido fuera de la legalidad. El segundo, que su pareja, funcionaria, ha logrado que la trasladen desde Finestrat (en Alicante) a València, gracias a un concurso convocado con “urgencia” para una plaza de secretaria donde cobrará el doble que hasta ahora (más de 50.000 euros anuales). Una plaza que sale de urgencia, pero que estaba vacía desde el año pasado y fue convocada poco más de un mes después de que su compañero sentimental fuera designado president. Un puesto de trabajo que se encuentra a 20 metros de la Presidencia de la Generalitat. Cuando hay una carambola de calado, el espíritu crítico nos dice que hay que sospechar. Si en la carambola se ve beneficiado el árbitro, se sospecha por necesidad.
