Apocalípticos, integrados y cómo manejarse ante una realidad incoherente
Umberto Eco murió hace ya 10 años. Y hace casi 60 de la publicación de Apocalípticos e integrados, una obra clarividente que, pese al tiempo transcurrido, sigue siendo útil para comprender, o al menos intentar comprender, la compleja relación entre identidad, cultura y comunicación de masas.
Eco distinguía entre los apocalípticos, aquellos para quienes la masificación y la popularización del mundo contemporáneo conducían a la estupidez colectiva, la inanidad y el conformismo, y los integrados, que asumían estos fenómenos como resultado natural y esencialmente benéfico de una cierta democratización del poder y del saber.
