Coahuila y la humillación a Morena
Las recientes elecciones estatales en Coahuila confirmaron, por segunda ocasión en tres años, que la poderosa maquinaria electoral y clientelar que construyó Andrés Manuel López Obrador a partir de los programas sociales del gobierno no es del todo invencible. Con todo y sus ejércitos de promotores del “Bienestar” y con una derrama de 63 mil 827 millones de pesos repartidos a los coahuilenses en las distintas pensiones, becas y ayudas económicas, Morena no pudo ganar ni un solo distrito electoral de los 16 que estaban en disputa y que fueron arrasados por el PRI.
Ni siquiera la llegada apresurada de la exsecretaria del Bienestar federal, Ariadna Montiel, a la dirección nacional de Morena, pudo evitar -con todo el conocimiento y dominio que ella tiene de los programas sociales clientelares- la debacle morenista en una entidad que, además de exhibir una grieta en el nuevo partido de Estado, también confirmó el pésimo trabajo que realizó la dupla encabezada por Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán, cuyo relevo de la dirigencia del partido guinda fue ordenado por la presidenta Claudia Sheinbaum precisamente por la frivolidad e ineptitud de ambos dirigentes.
El resultado de Coahuila representa todo un mensaje para el desgastado oficialismo, con miras a la elección federal del 2027, pero también es un mensaje para la desarticulada y desdibujada oposición. Porque tampoco deben engañarse los que piensan que en los comicios coahuilenses ganó el PRI o que el viejo partido muestra signos de resurrección a partir de su triunfo contundente y aplastante en ese estado norteño.
La realidad es que en los comicios del domingo 7 de junio si bien arrasó el PRI y desapareció Morena, el triunfo de la marca priista es más bien resultado del trabajo y la operación del gobernador de ese partido, Manolo Jiménez, quien al igual que lo hizo su antecesor Miguel Ángel Riquelme en su triunfo en las elecciones del 2023, desplegó toda una estrategia política y operativa para fortalecer al priismo estatal más allá de la crisis nacional y la división que vive ese partido. Jiménez se montó en la fuerte estructura priista que viene desde los Moreira y la perfeccionó con apoyos sociales estatales, que compiten en montos y alcances con los federales, para contrarrestar la fuerza de Morena y le sumó a todo eso una consigna con la que mueve a los dirigentes y militantes del priismo........
