Las murallas de la lealtad
La historia de la humanidad nos recuerda constantemente las grandes batallas y los acontecimientos bélicos, pero poco se habla de las verdaderas causas de las derrotas. Troya no cayó porque los griegos fueran invencibles; cayó porque permitió entrar aquello que creyó inofensivo. Roma, como imperio, no atravesó sus mayores crisis únicamente por la fuerza de sus enemigos, sino por sus propias divisiones internas, las conspiraciones y las lealtades rotas. Los imperios rara vez se destruyen solo por ataques externos; antes de caer, algo se rompe en su interior.
El poder, más que cambiar a las personas, revela su verdadera naturaleza. Es en la victoria donde el carácter enfrenta su examen más difícil. Cuando la gratitud desaparece y la memoria........
