¿El Mundial vale cualquier sacrificio?
El Mundial llegó a México y por unas horas, parece que todo lo demás se detuvo en el país, aunque realmente no es así. Da la impresión de que las conversaciones cambian de tema, que las preocupaciones se guardan en un cajón y el país entero se reúne frente a una cancha. No importa si es en el Estadio Azteca, en Guadalajara, Monterrey o frente a una pantalla improvisada en cualquier rincón del país. El futbol vuelve a hacer algo que pocas cosas consiguen: unir emociones, generaciones y realidades completamente distintas.
Lo más impresionante no ocurre necesariamente dentro de los estadios sino afuera. Entre las historias de esta Copa están las de quienes han hecho hasta lo imposible por conseguir un boleto. Familias que ahorraron durante años, aficionados que vendieron pertenencias, empeñaron objetos de valor o........
