Las preocupaciones
No conviene andar preocupado. De hecho, los amigos del positivismo tóxico, ya los escucho utilizando sus frases de cajón: no te preocupes, ocúpate. O mejor, si no está en tus manos cambiarlo, suéltalo, sacando de contextos el trabajo que se hace en el cubículo de una sesión sicológica de la vida privada, a la vida pública. Y así, cada vez más estamos encerrados, “concentrados” en nuestras vidas privadas, dejando en manos de los inescrupulosos lo público y lo colectivo, que a su vez, termina, como círculo vicioso, acrecentando problemas de salud mental que deben trabajarse en dicho cubículo, porque eso que dejaste a la deriva de lo público termina afectando directamente tu vida privada.
Entonces, querido lector, usted verá si no se preocupa, porque para ocuparse........
