Pemex y Petrobras, la asociación que Morena no imaginó
Pemex y Petrobras firman hoy un acuerdo de colaboración que puede marcar un punto de inflexión para la política energética mexicana. Más allá del simbolismo político entre los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva, la relevancia del convenio radica en que abre la puerta a algo que durante años fue rechazado por el obradorismo: la participación de un socio externo en áreas donde Pemex no tiene recursos suficientes, experiencia técnica o capacidad de ejecución.
La asociación se da en un momento particularmente complejo para la petrolera mexicana. Aunque Pemex redujo su deuda financiera a alrededor de 79 mil millones de dólares al cierre del primer trimestre de 2026, mantiene fuertes presiones de liquidez, vencimientos y adeudos multimillonarios con proveedores. También arrastra una baja producción petrolera y la necesidad de sostener la meta gubernamental de 1.8 millones de barriles diarios.
Petrobras confirmó para este martes en Río de Janeiro la firma de un memorándum de entendimiento para explorar oportunidades de cooperación técnica y operativa con Pemex. Sin embargo, detrás de esa definición diplomática está la posibilidad de desarrollar, en conjunto, proyectos petroleros en aguas profundas y campos maduros, las áreas donde la empresa brasileña posee una de las mayores ventajas competitivas del mundo.
La brasileña es considerada una referencia global en exploración y producción offshore. Su experiencia en los yacimientos presal de Brasil la convirtió en una de las petroleras más eficientes del sector. Actualmente produce alrededor de 2.7 millones de barriles diarios y tiene aprobado un plan de inversiones superior a los 100 mil millones de dólares hacia 2030, de los cuales más de 69 mil millones se destinarán a exploración y producción.
En tanto, Pemex enfrenta una situación opuesta. La empresa tiene reservas, activos y potencial geológico, pero carece de recursos suficientes para desarrollar proyectos complejos a gran escala. El mejor ejemplo es Trión, el proyecto de aguas ultraprofundas en el Golfo de México que requiere inversiones cercanas a los 11 mil millones de dólares y que terminó siendo desarrollado junto con la australiana Woodside, que opera el campo.
¿Qué tan lejos está dispuesto a llegar el gobierno........
