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La lujosa cena de la FIFA en el Castillo de Chapultepec

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25.06.2026

La noche del 10 de junio, mientras la atención estaba puesta en la inauguración de la Copa del Mundo 2026, el Alcázar del Castillo de Chapultepec fue escenario de una de las recepciones privadas más exclusivas que se hayan organizado en un inmueble histórico del país. La FIFA reunió ahí a dirigentes del organismo, representantes de las delegaciones internacionales, patrocinadores globales, empresarios mexicanos y funcionarios del gobierno federal en una cena cuyo nivel de lujo terminó sorprendiendo incluso a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Según dos asistentes consultados por esta columna, desde el ingreso al recinto era evidente que no se trataba de un acto protocolario cualquiera. El montaje incluía una decoración especialmente diseñada para el Castillo, arreglos florales de gran formato, iluminación arquitectónica, mesas vestidas para una cena de gala, vajillas y cristalería de alta gama, además de un menú acompañado por vinos seleccionados para la ocasión. Todo estaba diseñado para proyectar la imagen de la FIFA y de un Mundial organizado con los más altos estándares de hospitalidad.

Entre los invitados se encontraban, como anfitrión, Gianni Infantino, presidente de la FIFA; también representantes de los países que disputarán encuentros en las sedes mexicanas; directivos de patrocinadores internacionales; empresarios de los sectores financiero, telecomunicaciones, infraestructura y construcción, incluidos integrantes de la familia Slim, así como miembros del gabinete federal. Marcelo Ebrard fue uno de los funcionarios que permanecieron durante buena parte de la velada.

Infantino abrió la ceremonia agradeciendo a los empresarios y patrocinadores que hicieron posible la organización del Mundial. Después llegó el turno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Su intervención duró menos de 10 minutos. Habló de la riqueza cultural de México, de sus tradiciones y de la pasión con la que el país vive el futbol. De acuerdo con los asistentes consultados, la respuesta del auditorio fue discreta y sin el entusiasmo que suele acompañar este tipo de ceremonias.

Las mismas fuentes relatan que la presidenta lucía incómoda. Aseguran que no esperaba encontrarse con una recepción de ese nivel de exclusividad y que, una vez concluido su mensaje, abandonó el Castillo........

© El Universal